El End
El End es un bioma en Minecraft. Entre las criaturas que aparecen aquí se encuentran Enderman, Enderdragón y Shulker.

El End es una dimensión remota de Minecraft formada por islas flotantes que se desplazan sobre un vacío infinito. El paisaje está construido casi por completo con piedra del End, y el entorno carece de ciclo de luz diurna, de clima y de cielo visible; solo un tenue resplandor ambiental y algún destello morado ocasional iluminan los alrededores. Una gran isla central sirve como punto de llegada del jugador, mientras que las islas exteriores comienzan mucho más lejos y se extienden hacia el límite del mundo.
Para entrar en la dimensión El End es necesario usar ojos de ender para localizar una fortaleza, encontrar la sala del portal e insertar ojos en los 12 marcos del portal del End para completar el acceso. Cada marco tiene una probabilidad de aparecer ya con el ojo colocado durante la generación del mundo. Al cruzar el portal, el jugador aparece en una pequeña plataforma de obsidiana. Sin una preparación previa, la única forma de salir es morir o derrotar al Enderdragón, el jefe principal de la dimensión.
El Enderdragón patrulla la isla central sobre diez pilares de obsidiana, cada uno coronado por un cristal del End que le restaura la salud de forma continua. Destruir esos cristales y derrotar al dragón otorga hasta 12 000 puntos de experiencia y abre el portal de salida, que reproduce el Poema del End y los créditos cuando un jugador lo cruza por primera vez. Colocar cuatro cristales del End alrededor del portal de salida invoca de nuevo al dragón, tantas veces como se quiera.
Las islas exteriores que forman parte de la dimensión El End albergan ciudades de End custodiadas por shulkers, y de vez en cuando se generan junto a ellas barcos del End. Estos barcos son la única fuente de elytra y de cabezas de dragón. Los enderman aparecen libremente en la dimensión El End, y varias mecánicas habituales funcionan de manera distinta aquí: las camas y los nexos de reaparición explotan al usarse, las brújulas y los relojes se comportan de forma errática, y el fuego arde indefinidamente sobre las superficies de piedra madre.
